La evaluación sistemática de la calidad de recursos forrajeros tuvo su auge en el mundo a partir de la década del 60 con el desarrollo de la técnica de Tilley y Terry para medir la digestibilidad in vitro de la materia seca. Posteriormente la evaluación se enriqueció en la década siguiente con la técnica de Van Soest para cuantificar la fibra detergente neutro (FDN), fibra detergente ácido (FDA) y lignina. Desde entonces estos parámetros, conjuntamente con la determinación de proteína bruta (PB), constituyeron el pilar de la evaluación de recursos forrajeros en el mundo y en el país. Sin embargo existen otros criterios para evaluar la calidad de los forrajes y cada laboratorio de usa el que considera más conveniente.
¿Qué es la calidad del forraje?
Existe acuerdo en la bibliografía que el principal parámetro que define la calidad del forraje es la digestibilidad de la materia seca. Sin embargo no existe un método de referencia para determinar dicho parámetro, ni una norma que especifique que parámetros se tienen que evaluar para determinar la calidad de un forraje. Tampoco está definida la terminología apropiada para usar en la temática, es así que tanto se puede hablar de calidad de forrajes, calidad forrajera, valor nutritivo, calidad nutritiva, composición nutritiva, o simplemente “calidad”, entre otros términos. Algunos autores consideran que la calidad es una propiedad del forraje, otros que es el resultado de la respuesta del forraje al ambiente y/o manejo, y otros consideran que debe incluir la respuesta animal o el consumo. También algunos laboratorios no determinan la digestibilidad in Vitro de la materia seca (DIVMS) y la estiman con una fórmula a partir de la fibra detergente ácida (FDA):
Independientemente de la metodología utilizada para evaluar la calidad, se considera que un forraje tiene alta calidad cuando tiene aproximadamente 70% de digestibilidad in Vitro de la materia seca (DIVMS), menos de 50% de fibra detergente neutra (FDN) y más de 15% de proteína bruta (PB). Por lo contrario, en uno de baja calidad la DIVMS disminuye a menos del 50%, la FDN sube a más del 65% y la PB baja a menos del 8%. El uso más común de la DIVMS es para estimar el contenido de energía metabolizable (EM) del alimento. Según las normas inglesas de alimentación dicha conversión se realiza en forma simplificada con la siguiente ecuación:
Técnicas usadas para la evaluación de la digestibilidad
La técnica más usada y difundida en el mundo, con excepción de EE.UU, es la de Tilley y Terry (TT). Sin embargo hay otras alternativas que se muestran en el esquema siguiente. Cada procedimiento tiene sus ventajas y limitaciones que hay que tener en cuenta al momento de interpretar la información. La principal limitante de TT es el tiempo que requiere el análisis y la demanda de mano de obra. Tiene un período de incubación con licor ruminal de 48 h, seguido de otro con pepsina ácida de igual tiempo, lo cual hace que el análisis lleve una semana completa. En la última década esta técnica está siendo reemplazada por el procedimiento en el digestor Daisy, que ahorra tiempo y mano de obra. Este procedimiento se ha difundido aceleradamente en EE.UU, que mayormente utiliza la predicción de la digestibilidad a partir del contenido de FDA del alimento, si bien existen numerosas publicaciones que advierten sobre las limitaciones de esta última estimación. Ver mas...
Fuente: Engormix
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